Psoriasis en Quito
Diagnóstico y tratamiento especializado para controlar una enfermedad inflamatoria crónica de la piel
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que acelera el proceso de renovación de las células cutáneas, provocando la aparición de placas engrosadas, enrojecidas y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas. Aunque no es contagiosa, puede afectar de manera importante la calidad de vida debido a la picazón, las molestias físicas y el impacto emocional que produce.
Su evolución suele presentarse por brotes, alternando períodos de mejoría con episodios de reactivación. Si bien actualmente no existe una cura definitiva, un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado permiten controlar los síntomas, reducir la frecuencia de los brotes y mejorar significativamente la salud de la piel.
En el Centro de Especialidades de la Piel, la Dra. Gabriela Cabezas, especialista en Dermatología, realiza una valoración integral para determinar el tipo de psoriasis, evaluar su extensión y establecer un tratamiento personalizado de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
¿Qué es la psoriasis?
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de origen inmunológico que provoca un aumento acelerado en la producción de células de la piel.
Mientras que una piel sana tarda varias semanas en renovar sus células, en la psoriasis este proceso ocurre en pocos días. Como consecuencia, las células se acumulan sobre la superficie cutánea formando placas gruesas, descamativas y enrojecidas.
Aunque la enfermedad afecta principalmente la piel, en algunos pacientes también puede comprometer las uñas y las articulaciones, por lo que una valoración temprana es fundamental para identificar cualquier manifestación asociada.
¿Cuáles son los síntomas de la psoriasis?
La intensidad y distribución de las lesiones pueden variar considerablemente entre un paciente y otro.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Placas rojizas bien delimitadas.
- Escamas blancas o plateadas.
- Picazón persistente.
- Sensación de ardor.
- Resequedad intensa.
- Grietas dolorosas.
- Sangrado leve al desprender las escamas.
- Engrosamiento de la piel.
- Alteraciones en las uñas, como cambios de color, engrosamiento o pequeñas depresiones.
- Dolor o inflamación articular en algunos pacientes.
Las zonas más afectadas suelen ser los codos, las rodillas, el cuero cabelludo, la región lumbar y las uñas, aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo.
¿Por qué aparece la psoriasis?
La psoriasis tiene un origen multifactorial y está relacionada con una alteración del sistema inmunológico, además de una predisposición genética.
Entre los factores que pueden favorecer la aparición o reactivación de los brotes se encuentran:
- Antecedentes familiares.
- Estrés físico o emocional.
- Algunas infecciones.
- Lesiones o traumatismos en la piel.
- Cambios hormonales.
- Determinados medicamentos.
- Consumo de tabaco.
- Consumo excesivo de alcohol.
Aunque estos factores pueden desencadenar los brotes, la enfermedad no se produce por una mala higiene ni puede transmitirse entre personas.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico se basa principalmente en la valoración clínica realizada por el dermatólogo.
Durante la consulta se evalúan:
- El aspecto de las lesiones.
- La distribución de las placas.
- El tiempo de evolución.
- La presencia de picazón o dolor.
- Los antecedentes personales y familiares.
- La posible afectación de uñas o articulaciones.
- Los tratamientos utilizados anteriormente.
En algunos pacientes puede ser necesario solicitar estudios complementarios para descartar alteraciones hormonales, nutricionales o metabólicas que puedan influir en la caída del cabello.
Tratamiento de la psoriasis
El tratamiento depende del tipo de psoriasis, la extensión de las lesiones, la intensidad de los síntomas y el impacto que la enfermedad tiene sobre la calidad de vida del paciente.
Dependiendo de cada caso, pueden indicarse:
- Medicamentos tópicos.
- Cremas hidratantes especializadas.
- Tratamientos antiinflamatorios.
- Medicación sistémica cuando está indicada.
- Terapias biológicas en pacientes seleccionados.
- Fototerapia.
- Recomendaciones para el cuidado diario de la piel.
- Seguimiento dermatológico periódico.
El objetivo del tratamiento es controlar la inflamación, disminuir los brotes y mantener la piel en las mejores condiciones posibles.
¿La psoriasis puede afectar algo más que la piel?
Sí. Aunque la piel es el órgano más afectado, algunas personas pueden desarrollar compromiso de las uñas o inflamación de las articulaciones, conocida como artritis psoriásica.
Además, diversos estudios han demostrado que los pacientes con psoriasis moderada o severa pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades inflamatorias o metabólicas, por lo que el seguimiento médico integral resulta especialmente importante.
Detectar estas manifestaciones de manera temprana permite iniciar el tratamiento adecuado y prevenir complicaciones.
Cuidados para convivir con la psoriasis
Además del tratamiento indicado por la dermatóloga, existen medidas que pueden ayudar a disminuir la frecuencia de los brotes y mejorar el estado de la piel.
Se recomienda:
- Mantener una hidratación adecuada de la piel.
- Utilizar productos de limpieza suaves.
- Evitar rascar las lesiones.
- Aplicar los medicamentos según las indicaciones médicas.
- Reducir la exposición a factores desencadenantes cuando sea posible.
- Mantener controles dermatológicos periódicos.
- Evitar suspender el tratamiento sin supervisión médica.
La constancia es uno de los aspectos más importantes para mantener la enfermedad bajo control.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Es recomendable consultar cuando aparecen placas rojizas con descamación persistente, lesiones que producen picazón o dolor, alteraciones en las uñas o molestias articulares asociadas.
También es importante solicitar una valoración cuando los brotes aumentan en frecuencia, las lesiones se extienden a nuevas áreas del cuerpo o los tratamientos utilizados previamente dejan de ser efectivos.
Una atención especializada permite controlar la enfermedad de manera más eficaz y mejorar la calidad de vida del paciente.
Preguntas frecuentes
¿La psoriasis es contagiosa?
No. La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de origen inmunológico y no puede transmitirse por contacto físico.
¿La psoriasis tiene cura?
Actualmente no existe una cura definitiva, pero sí tratamientos que permiten controlar los síntomas, disminuir los brotes y mejorar considerablemente la calidad de vida.
¿El estrés puede empeorar la psoriasis?
Sí. En muchas personas el estrés actúa como un factor desencadenante o agravante de los brotes.
¿La exposición al sol ayuda?
En algunos pacientes una exposición moderada y controlada puede ser beneficiosa. Sin embargo, debe realizarse siguiendo las recomendaciones del dermatólogo para evitar quemaduras u otras complicaciones.
¿La psoriasis siempre afecta las articulaciones?
No. Solo una parte de los pacientes desarrolla artritis psoriásica, pero es importante informar al dermatólogo si aparecen dolor, inflamación o rigidez articular.
Agenda una valoración especializada
Si presentas placas rojizas, descamación persistente, picazón o sospechas que puedes tener psoriasis, agenda una consulta con la Dra. Gabriela Cabezas en el Centro de Especialidades de la Piel. Una valoración especializada permitirá confirmar el diagnóstico, controlar la enfermedad y establecer un tratamiento personalizado para proteger la salud de tu piel y mejorar tu calidad de vida.