Herpes Zóster en Quito
Diagnóstico y tratamiento oportuno para reducir complicaciones
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster, el mismo virus que produce la varicela. Después de superar esta infección, el virus permanece inactivo en el organismo durante años y puede reactivarse en determinadas circunstancias, provocando una erupción dolorosa acompañada de ardor, sensibilidad y lesiones en la piel.
El diagnóstico y tratamiento tempranos son fundamentales, ya que iniciar la terapia en las primeras horas puede disminuir la intensidad de los síntomas, acelerar la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones como la neuralgia postherpética, un dolor que puede persistir incluso después de que las lesiones hayan desaparecido.
En el Centro de Especialidades de la Piel, la Dra. Gabriela Cabezas, especialista en Dermatología, realiza una valoración integral para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento más adecuado según la evolución y las características de cada paciente.
¿Qué es el herpes zóster?
El herpes zóster es una infección viral que aparece cuando el virus de la varicela-zóster se reactiva después de permanecer inactivo en los ganglios nerviosos durante años.
Al reactivarse, el virus recorre el trayecto de un nervio hasta llegar a la piel, donde produce una erupción característica acompañada de dolor, ardor y sensibilidad.
Generalmente afecta un solo lado del cuerpo y aparece en forma de una banda o franja de lesiones, aunque puede presentarse en diferentes regiones, siendo el tórax y el abdomen las zonas más frecuentes.
¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?
Los síntomas suelen desarrollarse de forma progresiva.
En los primeros días pueden aparecer:
- Dolor localizado.
- Ardor.
- Sensación de hormigueo.
- Picazón.
- Sensibilidad exagerada al tacto.
Posteriormente suelen aparecer:
- Enrojecimiento de la piel.
- Pequeñas ampollas agrupadas con contenido líquido.
- Dolor intenso.
- Inflamación.
- Costras durante el proceso de cicatrización.
En algunos pacientes también pueden presentarse fiebre, malestar general, dolor de cabeza o cansancio.
¿Por qué aparece el herpes zóster?
El virus puede permanecer inactivo durante muchos años después de haber padecido varicela.
Diversos factores pueden favorecer su reactivación, entre ellos:
- Envejecimiento.
- Disminución de las defensas del organismo.
- Estrés físico o emocional intenso.
- Enfermedades que afectan el sistema inmunológico.
- Tratamientos inmunosupresores.
- Algunas enfermedades crónicas.
No todas las personas que tuvieron varicela desarrollarán herpes zóster, pero el riesgo aumenta con la edad.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
El diagnóstico suele realizarse mediante la valoración clínica de las lesiones y los síntomas.
Durante la consulta, la Dra. Gabriela Cabezas evaluará:
- La distribución de la erupción.
- El trayecto que siguen las lesiones.
- La intensidad del dolor.
- El tiempo de evolución.
- Antecedentes de varicela.
- Estado general del paciente.
En casos poco frecuentes, cuando existe duda diagnóstica, pueden solicitarse estudios complementarios para confirmar la presencia del virus.
Tratamiento del herpes zóster
El tratamiento debe iniciarse lo antes posible, preferiblemente durante las primeras 72 horas desde la aparición de las lesiones.
Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir:
- Medicamentos antivirales.
- Analgésicos para controlar el dolor.
- Medicamentos antiinflamatorios cuando están indicados.
- Tratamientos para aliviar la picazón.
- Cuidados locales de la piel.
- Recomendaciones para prevenir infecciones secundarias.
- Seguimiento dermatológico durante la recuperación.
El objetivo es controlar la infección, aliviar el dolor, favorecer la cicatrización y disminuir el riesgo de complicaciones.
¿Cuáles son las posibles complicaciones?
Aunque muchas personas se recuperan completamente, el herpes zóster puede ocasionar complicaciones, especialmente cuando el tratamiento se retrasa.
Entre las más importantes se encuentran:
- Neuralgia postherpética, caracterizada por dolor persistente incluso después de la desaparición de las lesiones.
- Infecciones bacterianas de la piel.
- Alteraciones en la pigmentación.
- Cicatrices.
- Compromiso ocular cuando las lesiones afectan el rostro, situación que requiere atención médica inmediata.
Por esta razón, es importante no esperar a que las lesiones evolucionen antes de consultar al especialista.
Cuidados durante la recuperación
Además del tratamiento médico, algunos cuidados pueden favorecer una recuperación adecuad.
Se recomienda:
- Mantener las lesiones limpias y secas.
- Evitar rascar o romper las ampollas.
- Utilizar ropa cómoda que no irrite la piel.
- Seguir estrictamente el tratamiento indicado.
- Evitar el contacto directo de las lesiones con personas que nunca hayan padecido varicela o que tengan las defensas bajas, especialmente mientras existan ampollas activas.
Estos cuidados ayudan a reducir el riesgo de infecciones y favorecen una adecuada cicatrización.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Es recomendable solicitar atención médica inmediatamente cuando aparece un dolor intenso acompañado de una erupción con ampollas, especialmente si las lesiones afectan el rostro, los ojos o la frente.
También debe consultarse si el dolor es muy intenso, si aparecen signos de infección o si las lesiones no evolucionan como se esperaba.
Un tratamiento oportuno puede disminuir significativamente el riesgo de complicaciones y acelerar la recuperación.
Preguntas frecuentes
¿El herpes zóster es contagioso?
El herpes zóster no se transmite como tal. Sin embargo, una persona que nunca ha tenido varicela ni ha sido vacunada puede contraer varicela al entrar en contacto directo con el líquido de las ampollas.
¿Puede aparecer más de una vez?
Sí. Aunque no es lo más frecuente, algunas personas pueden presentar nuevos episodios a lo largo de su vida.
¿El estrés puede desencadenarlo?
El estrés intenso puede favorecer la disminución de las defensas y actuar como un factor que contribuya a la reactivación del virus.
¿Las lesiones dejan cicatrices?
En algunos pacientes pueden quedar cambios en la pigmentación o pequeñas cicatrices, especialmente si las lesiones se manipulan o presentan infecciones secundarias.
¿Existe una vacuna contra el herpes zóster?
Sí. Actualmente existen vacunas que ayudan a disminuir el riesgo de desarrollar herpes zóster y sus complicaciones en determinados grupos de población. La indicación debe ser valorada por el médico según la edad y los antecedentes de cada paciente.
Agenda una valoración especializada
Si presentas dolor intenso, ardor o una erupción con ampollas en un solo lado del cuerpo, agenda una consulta con la Dra. Gabriela Cabezas en el Centro de Especialidades de la Piel. Una valoración temprana permitirá confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento más adecuado para aliviar los síntomas, favorecer una recuperación más rápida y disminuir el riesgo de complicaciones.