Queloides en Quito

Queloides en Quito

Diagnóstico y tratamiento dermatológico para mejorar el aspecto y las molestias de las cicatrices


Los queloides son un tipo de cicatriz anormal que se produce cuando el organismo genera una cantidad excesiva de tejido cicatricial durante el proceso de reparación de la piel. A diferencia de una cicatriz convencional, el queloide continúa creciendo más allá de los límites de la herida original, formando una lesión elevada, firme y, en muchos casos, acompañada de picazón, dolor o sensibilidad.
Aunque no representan un riesgo para la salud, los queloides pueden causar molestias físicas y afectar la apariencia de la piel, especialmente cuando aparecen en zonas visibles como el rostro, las orejas, el cuello, el pecho o los hombros. Un diagnóstico oportuno permite establecer el tratamiento más adecuado para controlar su crecimiento y mejorar su aspecto.

En el Centro de Especialidades de la Piel, la Dra. Gabriela Cabezas, especialista en Dermatología, realiza la evaluación y tratamiento de queloides mediante procedimientos personalizados orientados a disminuir el volumen de la cicatriz, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de recurrencia.

¿Qué son los queloides?

Los queloides son cicatrices que se desarrollan debido a una producción excesiva de colágeno durante el proceso de cicatrización. En lugar de detener su crecimiento cuando la herida ha cerrado, el tejido continúa desarrollándose y forma una lesión elevada que sobrepasa los límites de la lesión original.
Pueden aparecer después de cirugías, heridas, perforaciones, quemaduras, acné o incluso tras lesiones muy pequeñas. Algunas personas presentan una mayor predisposición genética para desarrollarlos, por lo que no todas las cicatrices evolucionan de la misma manera.
A diferencia de las cicatrices hipertróficas, los queloides rara vez desaparecen de forma espontánea y suelen requerir tratamiento especializado.

¿Cómo reconocer un queloide?

Los queloides pueden desarrollarse semanas o incluso meses después de que la piel haya cicatrizado completamente. En algunos pacientes permanecen estables, mientras que en otros continúan aumentando de tamaño de manera progresiva.
Las características más frecuentes son:
Además del aspecto estético, algunos queloides pueden limitar el movimiento cuando se localizan cerca de una articulación o generar molestias constantes por el roce con la ropa.

¿Por qué aparecen?

La formación de un queloide depende de la forma en que el organismo responde al proceso de cicatrización. Algunas personas presentan una predisposición genética que favorece la producción excesiva de colágeno después de una lesión.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran:
No todas las lesiones producen queloides, pero en pacientes predispuestos incluso heridas pequeñas pueden desencadenar su aparición.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica. Durante la consulta, la Dra. Gabriela Cabezas examinará la cicatriz, su tamaño, localización, tiempo de evolución y los síntomas asociados, además de conocer cómo se produjo la lesión original.
En la mayoría de los casos no son necesarios estudios adicionales, ya que las características clínicas permiten diferenciar un queloide de otros tipos de cicatrices. Sin embargo, cuando existen dudas diagnósticas, puede ser necesario realizar una evaluación complementaria.
Una valoración temprana facilita el inicio del tratamiento antes de que la cicatriz continúe aumentando de tamaño.

Tratamiento de los queloides

El tratamiento dependerá del tamaño del queloide, su localización, el tiempo de evolución y los síntomas que presente el paciente. El objetivo es reducir el volumen de la cicatriz, aliviar molestias como la picazón o el dolor y disminuir la posibilidad de que vuelva a crecer.
Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir:
Cada paciente requiere un plan terapéutico individualizado, ya que ningún tratamiento ofrece los mismos resultados en todos los casos.

¿Es posible prevenir los queloides?

En personas con antecedentes de queloides es importante tomar medidas preventivas antes de realizar procedimientos quirúrgicos o perforaciones, ya que esto puede disminuir el riesgo de desarrollar nuevas lesiones.
Algunas recomendaciones incluyen:
Una intervención precoz suele ofrecer mejores resultados que tratar un queloide cuando ya ha alcanzado un tamaño importante.

¿Por qué acudir a un dermatólogo?

Los queloides pueden confundirse con otros tipos de cicatrices y su tratamiento requiere una planificación individualizada. Además, intentar eliminarlos sin un manejo adecuado puede favorecer que reaparezcan con mayor tamaño.
La valoración dermatológica permite establecer un diagnóstico preciso, seleccionar la combinación de tratamientos más apropiada y realizar un seguimiento que disminuya el riesgo de recurrencia.
El objetivo es conseguir una mejoría funcional y estética, siempre respetando las características de la piel de cada paciente.

Preguntas frecuentes

¿Un queloide desaparece por sí solo?
Generalmente no. La mayoría de los queloides permanece estable o continúa creciendo lentamente si no recibe tratamiento.
Sí. Los queloides presentan una tendencia natural a recurrir, por lo que en muchos casos es necesario combinar diferentes tratamientos para reducir ese riesgo.
No son cáncer ni aumentan el riesgo de desarrollarlo. Sin embargo, pueden producir molestias importantes y afectar la apariencia de la piel.
No. Existen otros tipos de cicatrices, como las hipertróficas, que tienen un comportamiento diferente. La valoración dermatológica permite diferenciarlas.
En algunos casos sí, pero generalmente la cirugía debe combinarse con otros tratamientos para disminuir la probabilidad de que el queloide vuelva a aparecer.

Agenda una valoración especializada

Si presentas una cicatriz elevada, con crecimiento progresivo, picazón o molestias, agenda una consulta con la Dra. Gabriela Cabezas en el Centro de Especialidades de la Piel. Una valoración especializada permitirá identificar si se trata de un queloide y establecer el tratamiento más adecuado para mejorar su aspecto, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de recurrencia.